martes, 14 de octubre de 2014

Fauna cercana.

Tras un largo parón veraniego, vuelvo con algunas imágenes cotidianas de las que se podemos disfrutar en ambientes más rurales. Sólo hay que tener bien abiertos los ojos... y la cámara de fotos preparada.



Los aviones comunes (Delichon urbica) han sido unos acompañantes fieles en el cielo durante todo el verano y desde sus nidos, sus polluelos miraban atentamente a un mundo que se les ofrecía por delante. En estos momentos son parte del cielo africano, pero volveremos a verlos tras el invierno.

Las abejas (Apis mellifera) también han trabajado incasables durante los meses más calurosos del año.
Las salamanquesas comunes (Tarentola mauritanica) se dejaban ver al anochecer cuando salían en busca de polillas y otros insectos que, atraídos por las luces, eran presa fácil para este reptil.
Los jilgueros (Carduelis carduelis) acompañaban con sus cantos las soleadas mañanas y se dejaban ver en bandadas entre los campos de cereal y los pastizales.
Para terminar esta pequeña muestra, una mantis religiosa (Mantis religiosa), un animal inofensivo pero que causa pavor en muchas personas y es la prueba viviente de que todavía la desinformación sobre los animales es grande entre la población humana. Hay 16 especies de mantis en España, de las cuales ninguna provoca ningún tipo de daño al hombre, es más, su acción depredadora libra de gran parte de insectos mucho más nocivos para el hombre. Para acabar, un dato curioso, las mantis son el único animal que sólo posee un oído y éste se encuentra situado en el tórax. 



jueves, 12 de junio de 2014

Un buen susto con un tiburón blanco.

Sólo ver el vídeo ya impresiona así que no me quiero ni imaginar lo que sintió este hombre durante los interminables instantes que duró este encuentro con el gran tiburón blanco. Afortunadamente tuvo un final feliz.

Por cierto, hay un debate bastante intenso sobre si el vídeo es un fake o no. ¿Vosotros qué opináis?


miércoles, 4 de junio de 2014

Las mariposas monarca no saben bien.

Una de las más asombrosas migraciones la realiza un insecto, la mariposa monarca (Danaus plexippus). Lo curioso es que no se supo donde iba hasta 1975 cuando se descubrió que esta mariposa pasaba los inviernos en cinco pequeñas regiones del centro de México. Lo cual supone que recorren entre 4800 y 5000 kilómetros cada otoño para llegar allí desde el norte de Estados Unidos. Pero hay bastantes más curiosidades en los ciclos de vida viajera de las coloridas monarca.

Mariposa monarca (Danaus plexippus)

Por lo general, el ciclo de vida de las mariposas monarca dura en torno a cuatro o cinco semanas, pero a finales de verano, la cuarta generación, aparentemente igual que las anteriores, tiene un ciclo de vida mucho más alargado que sus progenitores y es esta generación, conocida como generación Matusalén, la que realiza el titánico viaje migratorio. La generación Matusalén, a diferencia de las anteriores, tiene amortiguado el impulso de reproducirse y por contra y ante la bajada de temperaturas en el norte estadounidense, inicia el viaje hacia los cinco santuarios mexicanos, donde permanecerá los meses más fríos del invierno en unas condiciones de temperatura y humedad que le permiten sobrevivir. Allí, buscan refugio en los abetos religiosos u oyameles donde permanecen desde noviembre a marzo. Al llegar la primavera es cuando la generación Matusalén de mariposas monarcas siente la necesidad de reproducirse y emprender el camino de vuelta hacia el norte.

Pero este camino va a ser diferente al de bajada a sus cuarteles invernales, porque si antes la generación Matusalén se encargaba de completar el viaje entero, ahora las hembras de esa generación comienzan la migración pero mueren por el camino, dejando los huevos de dondre saldrá una nueva generación. Esta nueva generación reanuda el viaje pero tampoco llegará a su destino, debido a que estas generaciones sí presentan el ciclo típico de cuatro o cinco semanas del que hablábamos antes. Para cuando lleguen a las partes más norteñas de sus distribución, las mariposas serán descendientes de segunda, tercera o incluso cuarta generación de las que partieron en México.

Parece que esta migración se desencadena por cambios en la temperatura y en la longitud del día, pero existe sin duda un componente genético que permite heredar a estas nuevas generaciones las rutas de vuelo porque hay que observar que ninguna mariposa recorre el camino dos veces. Por tanto, la orientación debe transmitirse genéticamente para que la siguiente generación Matusalén de mariposas monarca vuelva exactamente a los refugios mexicanos donde sus predecesoras hibernaron.

¿Pero qué buscan las mariposas en sus hábitats norteños estivales? La respuesta son unas plantas de la que se alimentan del género Asclepia, de porte arbustivo. Las mariposas monarca ponen los huevos en las asclepias y al cabo de un período que dura de 4 a 12 días, emerge la oruga, que va a alimentarse ávidamente de esa misma planta. Durante esta etapa de crecimiento, la oruga muda cinco veces, consiguiendo su máximo desarrollo, para entonces, se fija a una rama y teje un capullo de seda donde permanecerá 12 días hasta completar su metamorfosis holometábola, surgiendo una mariposa monarca cuando eclosione.

Ciclo vital de la mariposa monarca.
Las asclepias contienen un alcaloide glucósido cardiotónico, venenoso para muchas especies pero no para las mariposas monarca que lo ingieren durante su estado de oruga y les otorga un olor y sabor desagradable y amargo, haciendo que los pájaros que las cazan, enfermen, lo cual los condiciona para no volver a atacarlas. Como recompensa, las mariposas monarca son unas polinizadoras excelentes para las asclepias. De esta manera se explica que en los santuarios mexicanos donde se agrupan por millones no sean atacadas por depredadores tentados por la abundancia de presas y las mariposas puedan seguir completando su mastodóntico viaje año tras año como llevan haciendo desde hace 250 millones de años.

lunes, 2 de junio de 2014

En busca de los corzos.

El viernes salí al campo por mi pueblo para ir probando la nueva cámara de fotos e intentar ir haciéndome con su manejo. Debido a la proximidad de una gran carretera no es una zona donde se suelan ver muchos animales. Lo que más suelo encontrar son diversas especies de pequeños pájaros pero desde hace unos pocos años, los corzos (Capreolus capreolus) se han vuelto a dejar ver por los montes y los campos de cereales. El viernes salí a buscarlos y... hubo suerte. Encontré una parejita y aquí tenéis una foto del macho jugando al escondite.


También os dejo esta foto de un escribano montesino (Emberiza cia) que me salió al paso en el camino.


miércoles, 28 de mayo de 2014

¡Pollos de flamenco!

La nueva temporada de cría de flamencos en Faunia ya cuenta con dos pollos de flamenco y once huevos de los que esperamos que nazcan varios pollos más por lo que esperamos que, un año más, la reproducción de esta especie sea un éxito.

Los flamencos (Phoenicopterus ruber) comienzan su cortejo con una especie de danza donde primero se señalan con la cabeza y después se saludan con las alas y una vez establecida la pareja, que puede variar de una estación reproductora a otra (incluso en la misma si se malogra una primera puesta), construyen un nido. En los flamencos, los vínculos de pareja no son tan fuertes como en otros pájaros que mantienen su pareja incluso durante toda la vida.

 Los nidos son montículos de barro que se elevan del suelo hasta 30 centímetros para evitar las inundaciones y el intenso calor que se concentra en el suelo. En su construcción participan tanto el macho como la hembra. Una vez construido, alberga un único huevo blanco mate que se encargan de incubar ambos progenitores durante 28 - 30 días en turnos durante períodos de 2 a 4 días cada uno. Lo empollan con las patas dobladas debajo del cuerpo y nunca dejándolas colgar del nido.


Tras eclosionar, los pollos están cubiertos de un plumón blanco grisáceo y tienen el pico recto y rosa. Son alimentados por los padres con una secreción llamada "leche de flamenco". Esta "leche" es producida por unas glándulas del tracto digestivo superior que son estimuladas por la hormona prolactina (como en los mamíferos) que causa la proliferación de dichas células glandulares, tanto en las hembras como en los machos (a diferencia de los mamíferos) por lo que ambos sexos "amamantan" al polluelo. La secreción es rica en proteínas, grasas y contiene cantaxantina (el pigmento que le da la típica coloración rosácea-rojiza a los flamencos) que en los pollos no se acumula en las plumas como en los adultos, si no que lo hace en el hígado. Esta "leche" no contiene hidratos de carbono.


Posteriormente, los pollos abandonan el nido, momento en el cual se les curva el pico y son capaces de abastecerse por ellos mismos y tras 11 semanas se independizan. El plumaje juvenil es gris parduzco con marcas rosas y negras. Estos flamencos juveniles no adquirirán completamente el plumaje rosa adulto hasta los 2 o 3 años y no se reproducirán hasta que consigan el plumaje de adulto. Nunca se reproducen antes de los 3 años y lo habitual es que no lo hagan hasta que no tienen 6 o 7 años de edad. Son aves bastante longevas ya que pueden vivir hasta 40 años en estado salvaje y en cautividad han llegado hasta los 60 años.


La reproducción en cautividad no fue posible hasta que se advirtió lo importante que era una buena coloración en las plumas de los individuos adultos. Los flamencos adquieren esta coloración gracias a los pigmentos que ingieren en la dieta. Los primeros intentos consistieron en introducir carotenoides (zanahoria, pimiento...) en la dieta, pero a día de hoy la mejor solución encontrada es proporcionar cantaxantina en la comida.





Por nuestra parte, cuando termine la temporada de cría de nuestros flamencos haremos un balance con los datos de los tres años en los que tenemos registros de estas aves y en principio, si no ocurre nada extraño, podemos aventurar que este año va a ser uno de los más exitosos.  

miércoles, 21 de mayo de 2014

Iphiclides podalirius fotografiada en Asturias.

Se trata de una de las mariposas más grandes y vistosas de Europa. También llamada comúnmente Chupaleches o Podalirio.


miércoles, 26 de febrero de 2014

¿Cómo pueden los lobos cambiar el curso de un río?

Este vídeo que lleva circulando por internet con fuerza los últimos días nos muestra lo importante que son los superdepredadores en las cadenas tróficas, ya que su falta conlleva desequilibrios que afectan a ecosistemas completos, cambiando las características del entorno. Creo que, en estos momentos en que el lobo está sufriendo una persecución en España, este vídeo es de obligado visionado. Su pérdida supondría una caída de la biodiversidad como bien se muestra aquí. Es un fracaso que no nos podemos permitir.