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miércoles, 28 de mayo de 2014

¡Pollos de flamenco!

La nueva temporada de cría de flamencos en Faunia ya cuenta con dos pollos de flamenco y once huevos de los que esperamos que nazcan varios pollos más por lo que esperamos que, un año más, la reproducción de esta especie sea un éxito.

Los flamencos (Phoenicopterus ruber) comienzan su cortejo con una especie de danza donde primero se señalan con la cabeza y después se saludan con las alas y una vez establecida la pareja, que puede variar de una estación reproductora a otra (incluso en la misma si se malogra una primera puesta), construyen un nido. En los flamencos, los vínculos de pareja no son tan fuertes como en otros pájaros que mantienen su pareja incluso durante toda la vida.

 Los nidos son montículos de barro que se elevan del suelo hasta 30 centímetros para evitar las inundaciones y el intenso calor que se concentra en el suelo. En su construcción participan tanto el macho como la hembra. Una vez construido, alberga un único huevo blanco mate que se encargan de incubar ambos progenitores durante 28 - 30 días en turnos durante períodos de 2 a 4 días cada uno. Lo empollan con las patas dobladas debajo del cuerpo y nunca dejándolas colgar del nido.


Tras eclosionar, los pollos están cubiertos de un plumón blanco grisáceo y tienen el pico recto y rosa. Son alimentados por los padres con una secreción llamada "leche de flamenco". Esta "leche" es producida por unas glándulas del tracto digestivo superior que son estimuladas por la hormona prolactina (como en los mamíferos) que causa la proliferación de dichas células glandulares, tanto en las hembras como en los machos (a diferencia de los mamíferos) por lo que ambos sexos "amamantan" al polluelo. La secreción es rica en proteínas, grasas y contiene cantaxantina (el pigmento que le da la típica coloración rosácea-rojiza a los flamencos) que en los pollos no se acumula en las plumas como en los adultos, si no que lo hace en el hígado. Esta "leche" no contiene hidratos de carbono.


Posteriormente, los pollos abandonan el nido, momento en el cual se les curva el pico y son capaces de abastecerse por ellos mismos y tras 11 semanas se independizan. El plumaje juvenil es gris parduzco con marcas rosas y negras. Estos flamencos juveniles no adquirirán completamente el plumaje rosa adulto hasta los 2 o 3 años y no se reproducirán hasta que consigan el plumaje de adulto. Nunca se reproducen antes de los 3 años y lo habitual es que no lo hagan hasta que no tienen 6 o 7 años de edad. Son aves bastante longevas ya que pueden vivir hasta 40 años en estado salvaje y en cautividad han llegado hasta los 60 años.


La reproducción en cautividad no fue posible hasta que se advirtió lo importante que era una buena coloración en las plumas de los individuos adultos. Los flamencos adquieren esta coloración gracias a los pigmentos que ingieren en la dieta. Los primeros intentos consistieron en introducir carotenoides (zanahoria, pimiento...) en la dieta, pero a día de hoy la mejor solución encontrada es proporcionar cantaxantina en la comida.





Por nuestra parte, cuando termine la temporada de cría de nuestros flamencos haremos un balance con los datos de los tres años en los que tenemos registros de estas aves y en principio, si no ocurre nada extraño, podemos aventurar que este año va a ser uno de los más exitosos.  

viernes, 11 de octubre de 2013

Kaiya, nuestra pequeña mazama.

Este pasado lunes, 7 de septiembre, nacía Kaiya, una cría de mazama (Mazama gouazoubira) que resultó ser una hembra con muy buena salud. Las mazamas cuando nacen, tienen un pelaje salpicado por motas blancas que las ayuda a permanecer invisibles en la espesura del bosque, que es su hábitat típico. Siguen la estrategia extendida entre los ciervos de quedarse agazapados y confiar en su mimetismo natural para no llamar la atención de los depredadores, mientras que la madre permanece por los alrededores vigilante y acercándose a amamantar a la cría puntualmente. Esta es una conducta que podemos observar diariamente en nuestra pequeña Kaiya y en Lakota, su madre.


 Las mazamas proceden de bosques y zonas más o menos abiertas de sudamérica. A pesar de que se trata de una especie cinegética no se considera en peligro aunque la pérdida de su hábitat y la caza para el aprovechamiento de su carne y sus pieles, hacen que se tengan que seguir sus poblaciones con especial cuidado. Se trata de unos pequeños ciervos de unos 25-30 kilos y una altura de unos 55-65 cms. Apenas hay dimorfismo sexual salvo por unas pequeñas cuernas no ramificadas de unos 10-15 cms. que les salen a los machos al año de vida. Son herbívoros y se alimentan de tallos, brotes, hongos... que encuentran en su medio forestal. Los nacimientos tienen lugar sobre todo en otoño, como es el caso de Kaiya, pero se han observado nacimientos fuera de este período, de hecho, nuestro anterior nacimiento tuvo lugar un 1 de enero, fecha en la que nació Elora Danan, que es la hermana mayor de Kaiya. Las mazamas suelen tener una cría, ocasionalmente dos y alcanzan la madurez sexual al año o a los dos años. Sus principales depredadores son jaguares, ocelotes, pumas y algunas aves de presa de gran tamaño, sobre todo cuando en el período juvenil de las mazamas.

Kaiya en uno de sus rincones favoritos.
Como curiosidad, nuestro grupo de mazamas está compuesto por la pareja reproductora (Pawnee y Lakota) y por sus hijos, todos ellos nacidos en Faunia y a los que se les ha puesto nombres de la película Willow. Ellos son Ranon, Meegosh, Elora Danan y Kaiya.


martes, 18 de junio de 2013

¿Quién es quién? Versión mono capuchino.

Supongo que nos pasa a todos. Nos quedan recuerdos indelebles de nuestra infancia que acuden a nuestra memoria con dosis irrechazables de cariño. Uno de esos recuerdos, seguro que corresponde a los juguetes que nos vieron crecer. Entre los que a mi me ayudaron a desarrollar mis capacidades (como a cualquier niño) ocupan su privilegiado lugar 
algunos juegos, como el cocodrilo sacamuelas, los hipopótamos tragabolas... y algún otro más a los que la etiqueta de míticos, hace justicia. Otro de los que sin duda estarán en una posición de honor para muchos lectores (para mí lo está) es ¿Quién es quién? de MB juegos. Este juego de mesa se basaba en un intercambio de preguntas que se hacían los dos jugadores para intentar adivinar qué personaje escondía el otro y el primero que lo acertase, ganaba el juego. Los rasgos, pues, de cada uno de los personajes eran fundamentales para diferenciarlos entre ellos.

Estos rasgos faciales son, de esta manera, indispensables en cualquier población para individualizar a cada uno de sus individuos. ¿Os suena eso de que los chinos son todos iguales? Seguro que os lo han dicho en alguna ocasión o puede que hayáis sido vosotros mismos quienes lo hayáis afirmado. Y es que nos es más sencillo diferenciar a las personas que son de nuestro mismo entorno (caucásico en nuestro caso) que a los de otras etnias. Imaginad entonces si lo que queremos diferenciar son monos capuchinos.

Ése es el reto que tenemos mis compañeros de Faunia y yo. Contamos con un grupo de 18 monos capuchinos (Cebus apella) y creedme, hay diferencias entre ellos, aunque a veces sean mínimas. Nos reímos cuando empiezan chicos de prácticas con nosotros y nos dicen: ¡si son todos iguales! Y a primera vista, muchos lo parecen, pero al cabo de los días, ellos mismos se sorprenden. Al igual que con nosotros, a todos se les puede llegar a reconocer. Algunos son muy evidentes y otros requieren una mayor observación por nuestra parte. En ello estamos, porque el legado de nombres y caras se ha perdido entre cuidadores anteriores y nosotros nos hemos propuesto el hercúleo reto de reconocer a cada uno de ellos. ¿Creéis que seremos capaces o nos volveremos locos en el intento? Hasta el momento, ya tenemos 11 perfectamente caracterizados. ¿Nos acopañáis en nuestro reto?

Joker, es uno de los machos más grandes, aunque no el dominante.
Duna, es una hembra adulta.
Axel, es una cría de este año.
Y este es Goku, una cría del año pasado.
¡Seguiremos!